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Aragón
y la Identidad
La definición de Aragón bien podría ser elaborada
bajo las coordenadas de un territorio cuyos habitantes tienen la voluntad
de regirse por unas normas comunes de convivencia, en armonía con
otras comunidades, y en el que confluyen elementos históricos,
jurídicos y culturales. Y aún apuntaríamos una peculiaridad:
Aragón responde a un índice altísimo de diversidad
que precisamente refuerza sus lazos identificativos.
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| Los
Inicios del Aragonesismo
En 1868, España vive una experiencia revolucionaria que lleva
al exilio a la dinastía borbónica. Se inicia así
el «sexenio democrático». En Aragón, donde había
destacado en las décadas anteriores una generosa nómina
de intelectuales progresistas de honda preocupación aragonesista
(Braulio Foz, Jerónimo Borao, Manuel Lasala…), la revolución
se viviría con especial intensidad. Al modo de todos los pronunciamientos
liberales o progresistas precedentes, en Zaragoza se constituye una Junta
Revolucionaria que aprueba medidas ampliamente liberalizadoras...
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| El
Regionalismo de la Burguesía
A principios del siglo XX, Zaragoza, beneficiaria de la llegada de mano
de obra rural, llega a los 100.000 habitantes. Una burguesía pujante,
promotora de industrias, aunque muy relacionada con el medio rural (un
paradigma sería el de las azucareras), es la protagonista del crecimiento
económico posterior a la crisis finisecular. Este hecho coincide
con una brillante generación de intelectuales y profesores universitarios
que colaborarán, por ejemplo, en la Revista de Aragón (1900-1905,
dirigida por Eduardo Ibarra y Julián Ribera), la Revista Aragonesa,
y que estarán presentes en todos los proyectos regionalistas hasta
los años treinta...
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El
Republicanismo Autónomo
El republicanismo aragonés entronca con la tradición federalista:
ello explica el poco relieve, hasta los años veinte, del republicanismo
radical de Lerroux, de carácter muy centralista. No obstante, la
autonomía no será el punto básico de estos republicanos,
más interesados a priori en una renovación progresista del
tejido sociopolítico español y en una transformación
radical del sistema de gobierno...
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| Los
Aragonesistas de la Emigración
Desde principios del siglo XX Barcelona ha sido una tradicional receptora
de mano de obra aragonesa, atraída por el empuje económico
de la capital catalana. Industria y servicios fueron los dos sectores
que acogieron a la mayor parte de esta mano de obra, procedente especialmente
de las zonas orientales de Aragón...
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| Julio
Calvo y Gaspar Torrente
Los dos principales representantes del aragonesismo político anterior
a la guerra civil procedían de ambientes familiares muy diferentes,
como distintos eran sus respectivos planteamientos teóricos y prácticos
de un nacionalismo del que ambos fueron fervientes militantes y difusores.
El activismo encarnado por el obrero autodidacta Gaspar Torrente, más
que oponerse, se complementaba con la moderación mostrada por el
abogado y traductor Julio Calvo...
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El
Autonomismo
Cuando el 14 de abril de 1931 se proclama la República, las diferentes
corrientes aragonesistas, tanto del interior del país como de los
emigrantes en Barcelona, languidecían dedicadas a actividades culturales.
De ahí que -del mismo modo que había ocurrido con Primo
de Rivera en 1923-, confiando en que se abrían puertas a un cambio
en la legislación sobre la organización territorial, el
nuevo sistema político fuera acogido con esperanzas, incluso entre
sectores más moderados, como los del Sindicato de Iniciativa y
Propaganda de Aragón (SIPA)...
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La
Guerra Civil
A partir del 18 de julio de 1936, tras la sublevación del ejército
de Marruecos contra el orden republicano, Aragón queda dividido
en dos bandos separados por un frente que atraviesa nuestro territorio
de norte a sur, quedando la mitad occidental, con las tres capitales de
provincia, en poder de los sublevados y la oriental en manos de la República.
En el caso de Zaragoza, importante centro obrero y feudo del anarcosindicalismo,
la ambigua actuación del capitán general Cabanellas, la
indecisión de los representantes del gobierno, y la llegada desde
Navarra de contingentes de requetés, decidieron su toma por los
sublevados...
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El
Despertar
La década de los años setenta conoció el final de
la larga noche que durante cuarenta años había cubierto
las esperanzas de libertad, individual y colectiva, de muchos ciudadanos.
No obstante, la necesaria apertura económica del régimen
franquista condujo a la descomposición de las viejas formas de
gobernar. Tras la muerte, en atentado, de Luis Carrero Blanco, reflejo
de la línea más intransigente del franquismo, llegaba a
la presidencia del gobierno Carlos Arias Navarro quien, forzado por la
situación general, anunció una tímida Ley de Asociaciones
Políticas que habría de permitir la articulación
de las diferentes sensibilidades, encuadradas dentro del «Movimiento
Nacional» -partido único, pilar de la dictadura-...
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El
Autogobierno
Los diputados y senadores electos en 1977 se organizaron en la llamada
Asamblea de Parlamentarios de Aragón, con el objeto de preparar
el Estatuto de Autonomía. Se llegó a un acuerdo de borrador
en octubre, pero las miras se redujeron ante el giro político operado
en el centro. Así PSOE y UCD propusieron al gobierno del Estado,
con la oposición del resto de los asambleistas (PSA, el recién
creado Partido Aragonés Regionalista y los senadores de la Candidatura
Aragonesa de Unidad Democrática), un borrador de decreto-ley de
«régimen de preautonomía» recortado, inferior
al otorgado por el poder central a otros territorios del Estado, los denominados
«históricos» por haber plebiscitado un estatuto de
autonomía bajo la II República, aun cuando no hubiera llegado
a estar vigente...
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Cultura
y Aragonesismo
La cultura es el puente tendido entre el pasado y el futuro de Aragón
(por eso aquí vamos a hacer referencia a situaciones, entidades
y personajes que han desfilado por anteriores Salas). Primero la reflexión
sobre la historia política del Reino de Aragón hasta la
Edad Moderna y, muy particularmente, sobre su Derecho público y
privado, permitieron la conservación de la idea de Aragón
más allá de la pérdida de sus instituciones con los
decretos de derogación dictados en 1707 por Felipe IV (V de Castilla)
y la oleada de centralismo que (inspirado en el jacobinismo de los revolucionarios
franceses) inundó todo el siglo XIX y se extendió al XX...
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Hacia
la Autonomía
La década de los noventa, iniciada con el cuarto centenario de
la ejecución de Juan de Lanuza, contempla un panorama político
muy distinto al de los años ochenta. El Partido Aragonés
Regionalista se declara abiertamente nacionalista y, de otra parte, empieza
a consolidarse el nacionalismo de izquierda con Chunta Aragonesista. En
este ambiente, el Pacto Autonómico firmado por las fuerzas estatales,
PSOE y PP, que pretende el cierre del proceso autonómico en todo
el Estado, limitando el acceso de las comunidades autónomas de
la vía del artículo 143 a competencias estatales, y constriñendo
la decisión parlamentaria de reforma del Estatuto fuera del ámbito
del Pacto, provoca la reacción de las restantes fuerzas políticas...
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La
Defensa del Territorio
Los aragoneses han mostrado siempre una especial sensibilidad hacia todo
lo relacionado con la defensa del territorio. Cualquier amenaza contra
la integridad y los recursos - ya sean éstos hidráulicos,
energéticos o humanos- del suelo aragonés, cualquier conato
de posible expolio, han sido contestados al unísono por sus habitantes.
Como es lógico, esta contestación ha sido más o menos
generalizada en función del momento histórico. Pero en la
base ha estado siempre la vertebración de una comunidad extensa,
sedienta y poco habitada, con más de la mitad de su población
concentrada en una urbe...
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